sábado, 8 de diciembre de 2012

Freirina: reivindicación de la vida frente al progreso capitalista


El levantamiento de la comunidad de Freirina es la reivindicación de la vida frente al progreso capitalista. Agrosuper, uno de los símbolos de la industria de la carne (quizá el sector de la economía que más terriblemente expresa la brutalidad intrínseca del desarrollo del capital), dentro de la lógica propia de la expansión capitalista, llegó a inundar con olores nauseabundos a la pequeña localidad del norte. Pero esta vez se encontró con la férrea oposición de sus habitantes. Nada más y nada menos que con la oposición decidida de quienes privilegian sus intereses como seres humanos/as; su vida misma, al avance del capitalismo, con sus consecuencias nefastas sobre las comunidades humanas y el ambiente en el que se establecen. Y como es obvio, su lucha contra esta empresa se encontró con la represión estatal más dura, siempre dispuesta a defender los intereses burgueses, pues es ese y ningún otro el objetivo de sus aparatos represivos, encarnados en la policía. Y por si fuera poco, como queda claro en  uno de los videos que difundimos más abajo, Agrosuper cuenta con verdaderas unidades paramilitares; guardias armados que custodian la fábrica, secuestran y golpean a manifestantes. 

Los sectores más decididos de la comunidad movilizada comienzan a tener claro que sólo basando su confianza en su propia capacidad de lucha, dada de forma autónoma de los distintos aparatos políticos, extendiendo lazos de solidaridad con su misma clase en otras partes, podrán obtener resultados positivos.  Dentro de las contradicciones que toda lucha contra los efectos del capital posee, la práctica misma supera los límites legalistas que el mismo poder y el reformismo se esfuerzan en alentar. Por todo esto, en estos momentos, se hace necesaria y urgente la solidaridad activa con la lucha llevada a cabo en el valle del Huasco, ya sea por medio de la difusión así como por todos los medios coherentes que puedan ser útiles. Y la comunidad en lucha de Freirina ya ha dado ejemplos contundentes de cuales pueden ser estos.

La siguiente es una nota tomada de MetiendoRuido:

Freirina en estado de movilizaciones! (ACTUALIZADO 8 DIC. 15:44 PM)

Desde la madrugada del Jueves 6 de diciembre, los vecinos y vecinas del Freirina han vuelto a movilizarse para exigir de una vez por todas la retirada de la planta Agrosuper de su comuna.

Esta ha sido una semana dura para la localidad, pues la Seremi de Salud de Atacama, Lilian Sandoval, levantó la prohibición de funcionamiento a la planta de cerdos de Agrosuper, desconociendo los acuerdos logrados tras las masivas movilizaciones de Mayo del presente año. Además,  se aprobó la construcción de la central termoeléctrica Punta Alcalde en la vecina comuna de Huasco, la que se sumará a las 5 unidades de la Central Guacolda y  la fábrica de Pellets de Acero de la CAP (Compañía de Acero del Pacífico),  las que tienen a la zona como “Latente por contaminación de material particulado PM10″.

La represión se ha hecho sentir fuerte en el pueblo. Los guardias de Agrosuper, (que usan vestimenta militar de camuflaje para el desierto) han golpeado brutalmente al dirigente Yahir Rojas , el cual se encuentra ahora en el hospital de Coquimbo.

Además de los paramilitares de Agrosuper, el pueblo se encuentra ahora militarizado por FFEE de Copiapó, La Serena y Santiago.  Hay denuncias de que hoy se llevaron detenido a un joven freirinense sin dar información. Familiares lo encontraron 3 horas después en el hospital. También se denuncia que un camión con antena bloquea señales telefónicas en #Freirina previo a movimientos de FFEE (vía: FreirinaConciente ‏@FreirinaConcien @sebastafari

Ha habido enfrentamientos en los sectores de Tatara (donde ellos custodian la planta de alimentos de Agrosuper) y en el sector de Altiplano (donde pasa la el by pass de la carretera que la empresa construyó para abastecerse desde el cercano puerto de Huasco). Por otra parte, hay múltiples cortes de ruta en toda la comuna, especialmente en el sector de Pachamama, en el by pass de la carretera a Huasco y en la ruta costera de Carrizal.  Además se han realizado acciones de sabotaje relámpago contra la planta Agrosuper.

Durante la madrugada del día viernes 7, efectivos de FF.EE. hostigaron a la comunidad de Maitencillo, golpeando las rejas de sus casas y amenazando con entrar a allanar sus hogares en medio de un bombardeo de gas lacrimógeno en el cual se vieron muchos niños y niñas afectadas. Por otra parte, se espera un inminente ataque de Carabineros contra todos los puntos donde la comunidad organizada mantiene los cortes de ruta para cortar el flujo de mercancías de Agrosuper, CAP y las termoeléctricas del valle del Huasco. El pueblo por su parte, los está esperando para rechazarlos y mantenerlos a raya.

Videos:
- Agresión a manifestante por parte de guardias armados de Agrosuper:

- Pacos disparando lacrimógenas al cuerpo:

domingo, 25 de noviembre de 2012

[Video] A propósito de una nueva teletón: sobre la caridad en el sistema capitalista (Zizek)

Shows como la Teletón no sólo constituyen un lavado de imagen para la burguesía y sus payasos mediáticos, ni tampoco un mero buen negocio para las empresas involucradas. La función ideológica de este espectáculo es de gran relevancia, haciendo de la caridad un fundamento para la perpetuación de la sociedad capitalista, que es la que en realidad trata como estorbo a las personas "discapacitadas", y luego pretende hacer rimbombantes jornadas de "solidaridad" con las víctimas que ella misma genera. Todo esto se hace evidente en el siguiente video:

lunes, 12 de noviembre de 2012

[europa] Acerca del llamado a huelga del 14-N

Difusión de comunicado sobre el llamado europeo a paro para el 14 de noviembre.
RUPTURA REVOLUCIONARIA FRENTE AL PARO SINDICAL

Ante la negativa del proletariado a sacrificarse por la economía, materializada en forma de disturbios y revueltas que se suceden en numerosos países, el capital vuelve a generalizar el uso de una serie de mecanismos e ideologías tales como el nacionalismo, el politicismo, el fascismo, el antifascismo, el gestionismo, el islamismo... que siempre han servido para reprimir, neutralizar o/y desviar la lucha hacia un problema de naciones, de gobiernos, de fascistas, de formas de gestión... arrancándola del terreno de la confrontación de clases y su solución revolucionaria.

En este contexto de canalización y liquidación de las luchas, el sindicalismo sigue jugando un papel esencial contra el asociacionismo proletario. El paro del 14-N y el papel del sindicalismo actúan, en una realidad social que es hoy una auténtica olla a presión a punto de estallar, como válvula de escape para evitar que todo salte por los aires. Los sindicatos, como principales aparatos del Estado contra la huelga, tienen como objetivo concreto presentarnos estos simulacros de oposición como la verdadera respuesta a la situación actual. Pero todo lo que ese día se aproxime a lo que ha sido siempre llamado huelga no provendrá más que de los proletarios que se nieguen a seguir el redil sindical.

Dicho esto queremos dejar claro que no nos quedaremos de brazos cruzados. Tenemos claro que es sumamente importante contraponer la lucha del proletariado a todos los simulacros de oposición y a todas las canalizaciones. Por eso ese día no nos quedaremos en casa, sino que estaremos como siempre en la calle, pero no para saltar a la orden del sindicato de turno, ni para “radicalizar” el paro de los sindicatos, sino para impulsar la ruptura revolucionaria con toda esa parodia. Para encontrarnos con los nuestros, para expresar y desarrollar el asociacionismo proletario en contraposición a las estructuras del Estado, para denunciar a todos los apagafuegos, para conspirar, para sabotear la economía y todo aquello que nos hunde en la mierda. Y todo siempre con la perspectiva de ir más allá de ese día. En definitiva se trata para nosotros de combatir el paro sindical y contraponerle el verdadero contenido que contiene esa herramienta de lucha histórica del proletariado que es la huelga general.

Aunque lo importante de todo esto, lo que puede suponer un salto cualitativo para nuestra clase y temen todos los defensores de este mundo de miseria, es que esta ruptura adquiera perspectiva organizativa, que lejos de ser una ruptura fugaz y un recreo para que se desfoguen los proletarios más castigados y combativos, toda la práctica y experiencia que materialicemos se estructure, que la organización y propagación de la lucha fuera y contra de los órganos del Estado rompan el localismo y el inmediatismo activista reinantes, asumiendo permanencia y niveles internacionales. El rechazo a los partidos, sindicatos y demás instrumentos del capital, transformado en un rechazo a toda organización, es la otra cara terrible del triunfo del capital frente a la cual es fundamental contraponer el asociacionismo proletario, la organización de la comunidad de lucha. Por ello impulsamos a todos los compañeros y a todos los proletarios que luchan contra el capital, a romper definitivamente con todo aparato burgués y con toda concepción anti-organizativa.

Nuestro objetivo no es organizarnos para un día de lucha, día fijado además por el enemigo, nuestro objetivo es, en continuidad y como parte de todas las luchas proletarias del pasado, abolir el capitalismo y levantar sobre sus escombros una sociedad sin clases, sin Estado, sin dinero, sin trabajo... en definitiva una comunidad humana, el comunismo. Pero sin desarrollar el asociacionismo proletario, consolidando y potenciando los lazos organizativos que vayamos generando, sin cristalizar y multiplicar los distintos niveles de organización que requiere la lucha, sin asumir la organización de las múltiples tareas que demanda el enfrentamiento contra la bestia capitalista, no haremos otra cosa que contribuir en el mantenimiento de la paz social.

¡ORGANICÉMONOS AFUERA Y EN CONTRA DE TODOS LOS APARATOS DEL ESTADO!
¡IMPULSEMOS LA ORGANIZACIÓN, COORDINACIÓN Y CENTRALIZACIÓN
DE LA LUCHA INTERNACIONAL CONTRA EL CAPITAL!

Proletarios Internacionalistas
proletariosinternacionalistas[a]yahoo.com

viernes, 2 de noviembre de 2012

Críticas y aprendizajes del movimiento estudiantil secundario

Un año de movimiento estudiantil secundario: Críticas y aprendizajes (Conversando con lxs pequeñxs salvajes)

En un lugar de Santiago nos hemos reunido a conversar con algunxs secundarixs de los liceos y colegios: Cervantes, Confederación Suiza, Aplicación, Alessandri y Tajamar. Hemos preferido cambiar sus nombres e utilizar iniciales para conservar su anonimato. Lxs 8 compas participaron activamente en las movilizaciones del año pasado, sus colegios y liceos estuvieron más de 7 meses en toma y todxs repitieron curso por ello, a algunxs lxs cambiaron de colegio, otrxs fueron expulsadxs, y también hubo readmitidxs. Este año varixs vuelven a estar “en toma”, pero ya las cosas son distintas. Las luces y miserias del movimiento estudiantil son analizados y evaluados informalmente para continuar sus luchas, las que colectivamente se levantan y sobre todo aquellas que ya emprendieron individualmente frente a la vida.

No se trató de una entrevista formal sino más bien en un compartir de ideas en torno a la experiencia de la toma, de la política estudiantil, y de las vivencias cotidianas -aprendizajes y conflictos-  que allí se generaron. Como se trató de una conversación de más de dos horas, hemos seleccionado arbitrariamente algunas cuñas sobre ejes temáticos que consideramos necesarios de dar a conocer, pues la reproducción total de lo charlado, por espacio, nos es imposible. Se han conservado los giros y se ha tratado de exponer una muestra de la variedad de opiniones, no siempre armónicas, sobre algunos asuntos. Por supuesto, no es ésta la voz de las mayorías, sus discursos no tienen la pretensión de representatividad del heterogéneo movimiento estudiantil, sino más bien se trata de la voz de la diferencia, una mirada crítica, ácida y lúcida que con agrado publicamos.

Grupo Anarquista El Surco

EN TORNO A LA EXPERIENCIA DEL AÑO PASADO

La toma: aprendizajes y críticas

S.G: El año pasado la mayoría de los que estamos acá estuvimos más de 7 meses en toma. A nivel de aprendizaje personal fue intenso, pero también es penca ver como en un momento creías en hartas cosas que ahora detestai. Al principio estábamos ilusionados y salíamos a la calle a pedir educación primero al hijo del obrero, ahora no es así, nos dimos cuenta de hartas cosas que otros locos aún no se han hecho la crítica, a esta altura.

E.M: Uno empezó como bien ingenuo, los primeros meses se veía que la máquina andaba, habían varios cabros que se quedaban, participaban en los talleres, tenían iniciativa, había esperanza. Hasta los más desilusionados creyeron un momento en la weá, se creía en la masificación de los espacios de toma, la lucha callejera y que con eso llegaría así como la revolución.

E.G: En un principio la toma era súper cuadrada, era igual que estar en el colegio, horas de entrada, salida, etcétera. Al paso de los meses eso cambió, nos dimos cuenta de cosas que antes la estructura del colegio no te dejaba ver y por ejemplo decidimos no abrir las salas para no reproducir las lógicas del liceo de encerrarnos por edad y que nadie se conozca. En la toma la vida era mas comunitaria, en mi colegio hasta teníamos una cama común donde dormíamos todos juntos para romper con los géneros, allí dormías con tu compañera, tu hermano, su amigo. Llegó un momento en que se hizo natural, si los locos se ponían jugosos los echábamos y listo. Se trata de romper con la sexualidad, más en nosotras que somos de un colegio de niñas y se ve súper marcado que las minas tienen mucha vergüenza de su cuerpo, el profe te trata de amachada u ordinaria por sentarte con las piernas abiertas, te dice “las señoritas tienen que estar con las piernas juntas”. No se dan las instancias de conocernos nosotras mismas por eso hicimos un taller de ginecología y sexualidad, minas que no sabían donde hablarlo pudieron expresarse y conversar.

M.B: Un punto negativo es en cuanto a la proyección en el liceo, después todos eran los intelectuales y filósofos de la weá, todos salieron de la toma como para escribir un libro, fue penca porque los cabros quedaron en esa nube casi vanguardista. La weá así como “¿Sabes que? Yo hice el análisis más pulento”. Otro punto negativo fue el vicio, los pitos más que el copete pudrieron la weá.

A.B: La toma sirvió para mostrar algo que estaba escondido, y el espacio de las tomas fue terrible importante en torno al crecimiento personal, aprendimos hartas cosas, habían temas de discusión, tirábamos un documental y conversábamos y cada uno sacaba sus propias conclusiones. También fue importante la acción directa, el fuego te une, había weás, acciones, se generaron lazos de confianzas bakanes. Tú mirabas para cualquier lado y había un compañero, pese a que no se desarrolló nada concreto, la gran victoria que yo identifico es la pérdida del miedo.

Las maquinarias políticas a la caza de lxs estudiantes.

E.G: Tuve la oportunidad de ver la mafia de las asambleas y de las organizaciones desde adentro. Participé del centro de alumnos y es cuático, el mundo de las asambleas era súper charcha, desgastante, te provocaba odio estar escuchando a los locos. Todo era cuadrado y jerarquizado, ir a las asambleas es como ir a un congreso. Las mismas asambleas nacen en base a intereses políticos partidistas, cada piño político tenía algo que se llama cuadramiento, antes de cada asamblea se ponían de acuerdo lo que iban a decir. Por lo tanto en la asamblea no se discute, no se escuchan, solo van los cabros chicos a reproducir las ideas de los partidos y organizaciones. Nosotras dejamos de ir a esas asambleas, por lo turbio. Iban los de los partidos porque así se lo mandaban, pero nosotras ni ahí.

S.G: Los partidos y organizaciones operan buscando a los más ingenuos, son captados y luego es difícil salir. Los locos te venden la volá de que hacen talleres, escuelitas libres, los murales, te invitan a reuniones de concientización los sábados, te meten el tema de la clandestinidad, que los cabros prenden al toque con eso y  te contaban la historia de sus mártires. Eso era lo principal para reclutar gente.

M.B: Podríamos hablar de dos referentes dentro de mi colegio, por un lado cabros que creían en una autonomía y que no necesitaban ser parte de ninguna organización y  por otra parte los piños políticos ideologizados. Yo participé en uno de estos piños políticos en mi colegio y su principal fin era que el liceo fuera de la ACES. Nosotros no tuvimos esa weá que tienen otros cabros de crear un pensamiento diferente, de criticar el modelo estructural de la escuela, nosotros estábamos pendientes de los piños políticos, las desconfianzas, de imponer nuestras ideas; ideas de que había que ir a una asamblea, de que había que pensar de tal forma, de que el marxismo leninismo era la mano para alcanzar la revolución, y uno se lo compraba. Me di cuenta cuando me dijeron que tenía que bajarse la toma, “las tomas se tienen que bajar” y me mandaron a convencer a los demás cabros. El tema es el poder, el poder te corrompe caleta, les queda gustando, si es bakán mandar pero después te das cuenta del valor de una persona que está manipulando, y ahí uno se siente pal pico, tu forma de pensar es tuya no se la puedes imponer a otro. Lo peor de esas organizaciones es que quieren levantar una revolución basada en unos valores terrible de charchas.

S.G: Lo cuático es que es un supuesto amigo el que te está invitando, “hermano ven para acá que aquí nos van a mandar a los dos”. Repudio esa weá de los piños políticos pero hay cabros que siguen creyendo en la mano, sienten la misma rabia que yo, o más, pero está en una weá así. Esa es la pega de nosotros anular esas weás, mostrarlo, te compren o no te compren.

La familia.

E.G: La toma sirvió también para decirle a los viejos: “no pasa nada, por mucho que me hayas prestado tu cuerpo para darme la vida, bakán gracias, pero no pasa”. Cuando naces tus padres ya tenían tu vida planeada y ningún papá te dice “yo quiero que hagas lo que hice yo”, no po, te dicen “quiero que seai mejor que yo”. Mis padres estaban esperando que salga de cuarto y estudie en universidad bakán, y la instancia de la toma me sirvió para conversar esas cosas y mis intereses actuales. Poderles decir: “yo no estoy de acuerdo con eso, quiero esto, si te gusta bakán, si no ahí nos vemos”. Al final se tienen que dar cuenta que la vida es de uno, no te pueden tener para siempre aprisionado en la casa.

A.B: A mí mis papás me castigaban y me dejaban encerrado en la casa para que no fuera a la toma y al final me cambiaron de colegio.

E.M: Vengo de una familia pobre, pobre en lo económico, tus hermanos no trabajan, tienes sobrinos… Odias la educación pero también te das cuenta de que es la manera de después poder agarrar unas monedas. Te quieres ir del sistema, pero necesitas plata, la presión familiar está ahí siempre presente. De buena o mala voluntad los papás te reprimen y te replanteas el tema del individualismo, decirle vieja: “será” y hacer mi vida y te sientes terrible de mala persona. Yo se lo que es mejor para mi, no mi papá y ahí va la contradicción: ¿Será lo mejor para mi saber que mi papá se caga de hambre? La reflexión de hasta donde nos podemos liberar y rebelar.

M.B: En cuanto a eso hay que intentar conversar con los viejos, que te entiendan, no todo es plata, aunque el loco me vistió con plata, me alimentó con plata, no significa que tenga que devolver todo eso en plata.

S.G: Eso me hace pensar en una conversa que teníamos con los cabros,  hace pocos días, sobre el  tipo de cárceles que encontramos en nuestra vida. La primera es un mismo, la segunda tu familia. Me imagino un tipo de libertad, y voy para allá, me la voy a jugar en todos los sentidos, si me declaro antiautoritario y quiero liberarme de la prisión del director, del profesor, y del policía, primero tengo que liberarme de la prisión que es la familia. Es un proceso, yo tengo una convicción clara y no se trata de evangelizar a mi familia, pero si intentar que me entiendan, “mamá yo opino esto”, al principio creían que eran puras weás, socialicé con mis papas y me dijeron un día: “no creo en la weá que tu creí, pero lo encuentro súper bonito, pero a mi ya se me fue la vida, pero vo dale”. Decimos que vamos a destruirlo todo, quemar toda esta weá pero menos la mamá, pero hay momentos en que hay que mandar a la xuxa a la mamá también.

Escuela ¿reformarla o destruirla?

E.G: Es importante que desde adentro de la toma se hiciera la crítica al movimiento estudiantil, no al toque, pero si después. Hoy cada vez hay mas locos y locas que se plantean una crítica radical a la escuela, y eso en cierta manera fue posible gracias al espacio de la toma. Dentro de ésta pudimos hacer un análisis de toda la estructura de la escuela, darnos cuenta de como te vas atrofiando al estar en el liceo. Del liceo sales cansada, con sueño, andas con mal humor, no te queda tiempo pa na, te tienes que andar apurando para poder hacer otras cosas. La toma es una instancia muy fructífera para que se produzcan estas críticas, conversábamos de desescolarización, de la abolición de la escuela, antes en clase no se daba el espacio para que se produjeran estas discusiones.

P.S: Ni ahí con las demandas estudiantiles, ni ahí con mejorar la escuela, eso no fue un tema en mi colegio. Nunca fue el petitorio estudiantil un tema, eran otros temas, las relaciones personales, la honestidad, el amor, el odio, el fuego, pero perder el tiempo en educación gratuita: ¡no! Es importante ser conscientes que la weá no es educación gratuita, laica y estatal sino que es contra un sistema capitalista que nos somete.

E.G: Es vital plantearnos la lucha anticapitalista directamente, no como los partidos que algunos tiran un discurso como anticapitalista pero luego te dicen vamos poco a poco, sino que se trata de hacer una crítica inmediata al sistema económico que es el que sostiene toda esta wea.

E.M: En la toma era un tema lo de conservar el colegio, andaban algunos llorando para que no se rompiera ni pelaran nada, eso es la mierda del amor al colegio, a la insignia, andar con el parche del colegio en la mochila, el colegio culiao vale callampa. Mi opinión es que el liceo se hizo para algo, se puede usar, pero no olvidar lo que es.

A.B: Quedó la zorra en mi colegio, se recuperó todo, no quedó nada parao. Lo que nos preocupaba era el tema de la basura, lo demás… por más de la cabeza de alguno pasó la idea de quemar el colegio. Es tanto el odio, la rabia, la impotencia… Acá estoy, en la institución que me caga la vida.

M.B: La abolición de la escuela no se ve cercana, pero está naciendo ese tema, se está hablando de la weá. Está empezando la teoría pero la práctica todavía no, es lo más difícil, aunque piense todos los días en arrancarme del colegio.

LA VUELTA A CLASES

M.B: Al volver este año fue una mierda, una patada en el hocico para todos, llegamos a nada, la rutina encima con pruebas y weás. Además algunos profesores, los inspectores, a la vuelta nos molestaban, nos decían: “quieren educación gratuita, pues estudien”; “Tengan cuidado se están quemando solitos”. Muchos cabros se fueron por el hostigamiento. Todo el rato las indirectas: “no hay guías por la toma, porque se robaron las impresoras, no podemos pasar los power porque ustedes se robaron los datas”.

E.G: Para mi de la vuelta a clases lo mas cuático fue lo psicológico, lo que menos me importaba es que los viejos o las compañeras me webearan. Después de 7 meses que habías aprendido caleta de cosas, volver a la fome rutina de antes, volver a encerrarte en una sala, a decir presente, a verles las caras, fue lo mas cuático, queríamos puro irnos. Ahora todavía queremos irnos, porque es volver a un sistema culiao en el que estás completamente en contra, en un espacio donde levantaste una crítica y ahora tienes que estar ahí de nuevo.

S.G: Hoy mis ganas de ir al colegio se basan en que con un compañero tenemos un huertito. Las clases culias son terrible aburridas, estamos todo el día intentando escaparnos. Mientras estás adentro te queda intentar pitiarte la escuela o resistir, no puedo ignorarlo porque lo vivo.

Las tomas hoy

S.G: En mi colegio estamos en toma, pero este año la cosa no es tan ingenua, no es por las demandas de la educación sino por un malestar generalizado, y la lucha es algo más en lo cotidiano. Aunque todavía quedan cabros en los liceos que siguen con el tema de las demandas y no se ha hecho una crítica más allá y quieren todo muy formadito, con encargados, delegados, y se hacen cosas como por fetichismo, como talleres de cosas que ya a nadie le interesan. Otros muchos nos dimos cuenta de que se tome un liceo por un petitorio nacional o estar en clases es lo mismo, o cambiar una directora, ni ahí con cambiar la weá, otros compas ahora están por la suya, en análisis existenciales o armando weás en otros lados.

A.B: La toma es la excusa, la cosa es que no haya clases, no haya tranquilidad. Ahora la hicimos por  la ley Hinzpeter, ayer por los estudiantes, quizás mañana por los mineros, lo que sea, estamos aprovechándonos de las circunstancias. Las demandas estudiantiles son un mal necesario, no me imagino otro espacio para los cabros de nuestra edad que no sea el colegio, aunque no tengamos nada que ver con el movimiento estudiantil, es una plataforma utilizable, es un espacio más donde dejar la zorra. Hoy hay cabros que se plantean un objetivo final, una victoria, derribar todo el sistema y otros que ni se plantean una victoria, resistir no más.

M.B: En el 2006 querían  jornada completa, el pase escolar, el año pasado educación gratuita, ahora hay liceos hablando de la abolición de la escuela. Los estudiantes de 2006 se sentían ciudadanos,  lo único que hacían era marchar y consiguieron que nos pasaran de LOCE a LGE con la falsa ilusión de que habíamos ganado alguna weá. Ahora se queman micros, no hay marcha  que no quede la cagá, porque creemos que la violencia es una forma de generar impacto, en lo “realista” ¿qué significa pitiarse un zorrillo? -nada, estas cosas para algunos serán poéticas pero son, están dejando la zorra y son puros cabros chicos, y esos cabros chicos van a crecer, se reproduce el lumpen. Si nos ponemos “realistas” no hagamos nada, cuestiones y escribamos, así a lo intelectual, ni un brillo. En tiempo histórico somos una mierda, no somos nada, entre el 2000 y el 2100 webearon unos estudiantes, dirán. En relaciones si se ha avanzado caleta, yo no creo que hace años podríamos plantearnos las cosas que nos planteamos ahora, en estas cantidades.

Publicado en El Surco nº39, septiembre-octubre 2012

lunes, 22 de octubre de 2012

¿Comunismo?

Extracto de Comunismo: Elementos para la reflexión, de L’Insecurité Sociale, aparecido en la revista Etcétera Nº 7 (1985).

Las definiciones que se pueden dar del comunismo son múltiples, incluso sin tener en cuenta la dictadura estatal que conforma la realidad de los países del este o de «las naciones liberadas» del tercer mundo y el programa de los partidos y grupúsculos que se arrogan esa etiqueta.

Si para muchas personas esa triste realidad evoca el término comunismo, es debido -entre otras razones- a que es más fácil concebir la transición de un sistema de explotación a otro que una sociedad que suprima la explotación. En cuanto al planteamiento de un largo periodo de incrustación del comunismo en el capitalismo durante el cual el primero se consolidaría en detrimento del segundo, es un absurdo. Es esta absurda idea la que se proponen realizar los diversos «socialismos», especies de modo de producción mal definido, cuyos defensores no han podido nunca exponer sobre qué relaciones sociales se basa, si no es en el mero reemplazo de la propiedad privada por la propiedad estatal y de la «anarquía» del mercado por la planificación –conservando las bases del capitalismo: trabajo asalariado y mercancía–.

El comunismo, tal como nosotros lo entendemos, es ante todo la tendencia a la comunidad humana que bajo diferentes formas se ha caracterizado por la búsqueda de un mundo donde no existiese ni ley, ni propiedad, ni Estado, ni discriminación que separe, ni riqueza que distinga, ni poder que oprima.

El comunismo no es una política. No es un programa que se trataría de oponer a otros programas y de hacer triunfar por la fuerza de su argumentación o por la violencia de las armas. Quienes se adscriben al comunismo no ambicionan la conquista del Estado y la sustitución del poder injusto y perverso de la burguesía por el suyo, justo y responsable. El triunfo de lo político, con el Estado, no es nuestro propósito. Es la clase capitalista quien lo ha realizado, a nuestro entender. El Estado no es, ante todo, los ministerios, los palacios presidenciales... es el ejercicio del poder político por una parte de la sociedad sobre el resto. Más allá de las diferentes formas de organización del poder, de la intensidad de la opresión sufrida, la política es la división social entre dominantes y dominados, la división de los hombres entre dueños del poder y sujetos al mismo. La revolución comunista, si tiene lugar, será la eliminación y no la consumación de esta tendencia. Así las nociones de democracia y dictadura, referidas a las formas jurídicas del poder estatal tal y como fueron formalizadas por la filosofía de la ilustración, dejarán de tener sentido. La dictadura, como la democracia, provienen de la exigencia de mantener la cohesión social, ya sea mediante la coerción, ya sea por la idealización, en una sociedad cuyo movimiento rompe los lazos tradicionales y personales entre los grupos y los individuos. El comunismo representa, por contra, la manifestación de otras relaciones, de una comunidad humana. La revolución comunista no puede ser desde sus primeros pasos, más que el acto fundador de esa comunidad. Creer que deberá reconstruir, despótica o democráticamente, una comunidad ficticia, es fundarla en su origen sobre la negación de su propia dinámica. Todos los subterfugios, a este propósito, no cambian nada: los himnos a la Política, el culto al Estado, no son ni el comunismo ni el camino desviado (!) que puede conducir a él.

El comunismo no es, tampoco, un tipo de organización económica o una nueva distribución de la propiedad. La comunidad comunista no se instaurará sobre la propiedad «común» pues el concepto de propiedad significa acaparamiento, posesión de unos en detrimento de otros. La circulación de los bienes no podrá efectuarse según las modalidades del intercambio: un bien por otro. En una sociedad en la que nadie está excluido no puede sino ignorarse el intercambio, la compra y la venta; el dinero. Habrá utilización colectiva o individual de lo que produce la comunidad. La lógica de la compartición sustituirá a la lógica del intercambio. Los seres humanos se asociarán para llevar a cabo tal o cual acción, compartir tal placer o cual emoción, y responder a una u otra necesidad de la comunidad, sin que tal agrupamiento adopte la forma de Estado –la dominación de unos sobre otros–, o de empresas que emplean a trabajadores asalariados y que cuantifican en dinero su producción. No se podrá hablar, en una sociedad así, de «leyes económicas», leyes que son actualmente la expresión de la dominación de las relaciones mercantiles.

Con la abolición del Estado, del dinero y de la mercancía, existirá un control consciente de los seres humanos sobre su propia actividad a través de las relaciones e interacciones existentes entre ellos y entre ellos y el resto de la naturaleza. El comunismo será una sociedad donde la primera riqueza resida en las relaciones humanas; donde el conjunto de los seres humanos tenga la posibilidad de querer realmente lo que hacen, el tiempo y el espacio en que viven y que dependen de ellos mismos. Supone también la libre asociación entre mujeres, hombres y niños, más allá de los roles de dependencia y sumisión recíproca. Asimismo, el comunismo comporta la toma de conciencia en torno al hecho de que la escasez o la miseria no dependen de una escasa acumulación de medios, de cosas y de objetos, sino que proviene de una organización social fundada sobre el acaparamiento por parte de algunos en detrimento de los demás.

Todo lo cual implica que en el comunismo, la tendencia a la comunidad humana no es el producto exclusivo de las contradicciones del capitalismo. Desde nuestro punto de vista, este no tiene más que una contradicción insuperable: la especie humana. Se puede pensar que el capitalismo ha desarrollado las bases que permiten o favorecen el advenimiento del comunismo (desarrollo de las fuerzas productivas, homogeneización de las condiciones de explotación...).

Pero este es un juicio a posteriori. Si los modos de producción anteriores no han conducido al comunismo, no es posible afirmar que fuera algo ineluctable. El modo de producción capitalista, de todas formas, no ha ofrecido ninguna novedad.

La dominación del capitalismo presentándose como la culminación de la historia de la humanidad, ha producido explicaciones del pasado en las que las relaciones entre los hombres están entendidas siempre bajo el signo de la conquista del pastel cuyas partes no son siempre suficientemente grandes para todos. Esta presuposición de la escasez como fenómeno invariante, al cual se enfrentaría la especie humana desde sus orígenes, hace abstracción de las relaciones concretas entre los hombres ya sea que reposen sobre la cooperación o la explotación. Tal suposición escamotea que la oposición entre necesidades y escasez es, de hecho, la expresión de condiciones sociales en las que los seres humanos se hallan divididos entre explotadores y explotados. Así, la escasez produciría la violencia humana, siendo ésta felizmente canalizada por el desarrollo de la economía. La competencia entre los hombres producida por este desarrollo crearían una vía de salida a esa violencia, convirtiéndose en un factor beneficioso ya que el desarrollo de las fuerzas productivas permite colmar la escasez original, permitiendo a los hombres disponer cada vez de más objetos, de más cosas. El Capital habrá, así, creado una elevada productividad que permita a los hombres acabar con la división social en clases ya que el crecimiento de los recursos de los cuales la humanidad dispone actualmente, no «necesitaría» ya la apropiación por unos hombres en detrimento de otros.

Pero si «fuerzas productivas» y «relaciones de producción» no pueden desarrollarse de forma armoniosa (sin crisis, guerras...), ambas expresan las mismas relaciones entre los hombres que determinan lo que debe ser producido y los medios para producirlo. El Capitalismo al ser un sistema social en el que existe una generalización y extensión de las relaciones mercantiles, implica que la búsqueda de la valorización del dinero haga abstracción de todo lo que le concierne con el único fin de convertirlo en mercancía. Todos los medios que permiten ahorrar tiempo y reducir los inconvenientes e indeterminaciones en la realización del producto con el fin de asegurar su intercambiabilidad son adoptados para dar forma a un proceso continuado de producción de mercancías. La búsqueda de medios que aseguren la vitalidad del mercado se orienta, de un lado, en el sentido de introducir en los hombres nuevas «necesidades» y hacerles sufrir nuevas «penurias» y «carencias» y, de otro, a reducir sus capacidades de iniciativa y a mutilar sus facultades intelectuales y corporales. De la manufactura al maquinismo industrial, de la automatización a la informática y la robótica, se vislumbra cómo los hombres son más superfluos, reduciéndolos a un conjunto de gestos predeterminados sobre los que no tienen ningún poder, llegando a hacer incluso superfluas las relaciones entre ellos, tan ocupados como están en vigilar y controlar unos procesos que se les escapan completamente.

El desarrollo de las fuerzas productivas expresa la dominación de la mercancía en su movimiento de reducción de la actividad humana a puro gasto de energía. No es pues la comunidad, la realización de los hombres, la felicidad, lo que puede traer consigo sino únicamente mercancías.

A través de los diferentes modos de organización social, la tendencia al comunismo se ha definido por su vocabulario correspondiente. Así, en la sociedad feudal pudo tomar el disfraz y el lenguaje religioso. Actualmente, definir el comunismo como un mundo sin estas dos, fronteras, dinero... viene a ser como decir que el comunismo... no es el capitalismo. Las definiciones no son más que el reflejo del mundo en que vivimos. Más allá de este reflejo, existe una especie de invariancia del comunismo. No la invariancia de un programa o de una organización de cualquier tipo; sino la permanente aspiración de los seres humanos a asociarse a comunicarse entre ellos y a relacionarse con un entorno concebido no como un objeto que la actividad humana debe someter, sino como algo complementario. Es la vieja aspiración de la igualdad, del compartimiento y de la comunidad la que estaba presente en el mito de la edad de oro, en las rebeliones de los esclavos de la antigüedad y las de los campesinos de la edad media. Una tendencia que vuelve a manifestarse en algunos proyectos de los utopistas, y después, en el empeño de las luchas proletarias por sobrepasar sus objetivos inmediatos.

Decir esto no significa afirmar que toda la historia de la especie humana sea una evolución «programada» hacia el comunismo. La historia no tiene sentido, ni siquiera una total irreversibilidad. Lo que se ha hecho posible hace cientos o millones de años no ha quedado totalmente abolido. La «historia» no es un Moloch devorador de lo posible que condene el devenir humano a su despojamiento inevitable e irremediable. Significa, simplemente, que si la revolución comunista tiene lugar no podrá sino abordar las cosas en su raíz. El hombre no puede llegar a ser realmente humano más que si descubre y realiza sus potencialidades: y no puede llevar a cabo tal descubrimiento y realización sin hacer la revolución.

miércoles, 17 de octubre de 2012

"Mala Pesca" (documental online)


Hoy, los océanos están amenazados por una gran cantidad de actividades humanas producto de la voracidad propia de un sistema económico e ideológico que los necesita como fuente de recursos y como basurero para sus procesos de acumulación de capital.  Una de estas actividades es la sobreexplotación pesquera en todo el mundo.
  
Durante la mayor parte del tiempo en que como especie llevamos  viviendo en este planeta y desde mucho antes de que las sociedades humanas se organizaran en clases sociales, hace  aproximadamente 10 mil años, nuestra especie ya extraía del océano lo necesario para vivir sin alterar de forma significativa los ecosistemas. Existe evidencia de que el Homo sapiens pesca en los mares desde hace aproximadamente 42.000 años.

Sin embargo, en el brevísimo periodo de tiempo que abarca los últimos 60 años, hemos asistido a un  evento sin precedentes en la historia de la vida en la Tierra. Las principales regiones oceánicas del planeta cuyas características hacían posible la existencia de  enormes poblaciones de peces desde hace varios millones de años, han sido sistemáticamente diezmadas por las flotas industriales pesqueras más potentes del mundo.

Mientras tanto, la visión actual de la especie humana, se basa fundamentalmente en la creencia de que las diferentes especies o ecosistemas de este planeta son simplemente recursos para alimentar el progreso de nuestra civilización. Y la lógica que presupone ese progreso es, ni más ni menos, que el progreso de una sociedad dividida en clases sociales y totalmente subordinada a la vida de las mercancías.

Con respecto a  los océanos, nuestra suposición es que todo lo que extrajéramos de ellos podría ser infinito, así como también su capacidad para absorber todo lo que le arrojásemos.

En el caso pesquero, los enormes volúmenes de capturas que caracterizaron toda la segunda mitad del siglo XX parecían confirmar esta suposición, y al mismo tiempo, servían para que toda una nueva camada de inversionistas y especuladores amasara fortunas de magnitudes faraónicas.

Sin embargo, los desembarques mundiales de pesca marina alcanzaron el punto máximo de 90 millones de toneladas  el año 1996, y desde entonces han comenzado a disminuir. De continuar la tasa actual de explotación, se espera que a mitad del siglo XXI todas las poblaciones de peces que se pescan hoy en día estén agotadas. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

Trailer documental "Mala Pesca" (estreno 5 de octubre)


Para nuestra civilización, los océanos no son más que una fuente de recursos y un basurero de residuos que pensábamos utilizar para explotar indefinidamente.

Nos equivocamos, hoy asistimos al colapso de todas las pesquerías del mundo, y justo frente a la costa chilena se agota la última de ellas.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Miserias de la industria cultural chilena


Cada cierto tiempo nos abruman con manifestaciones de arte espectacular como La Pequeña Gigante (Stgo a mil), la Trienal de Artes, el Día de la Música y otras plastas de nuestro tiempo. Ellas quedarán en nuestra memoria como claros ejemplos de un arte industrial y de un arte burocrático. Ambas ocurridas bajo el reinado del espectáculo integrado. Manifestaciones culturales como vivos ejemplos de la distinción existente entre un arte masivo y un arte elitista, entre un arte para masas y un arte para profesionales, aunque los convocantes hagan hincapié en el carácter “ciudadano” de dichos eventos.

Y no es que creamos a priori que los organizadores sean mercaderes declarados o tipos ególatras, iluminados e incomprendidos genios ocupando un merecido espacio en el debate cultural. No. Lo que ocurre es que la cultura en general, y el arte en particular, han devenido en cadáveres mil veces ultrajados por la necrofilia especialista. Lo que ocurre es que, siguiendo a Marx, bajo el régimen de propiedad privada capitalista el arte cae bajo la “ley general de la producción”, que configura una contradicción –cada vez más sofisticada en nuestros días– entre arte y capitalismo, producción mercantil y libertad de creación.

No obstante este hecho no es nuevo y los eventos mencionados no son más que ramplonas manifestaciones de un fenómeno históricamente constituido.

Las primeras colecciones de arte comienzan a conformarse en el siglo XVI. Se inician como encargos de la nobleza, viajes de compra (tours, de los que deriva la palabra turismo), pero no es sino hasta la consolidada burguesía del siglo XIX cuando el coleccionismo masivo se hace patente y se vuelve grotesco en el siglo pasado con el sistemático saqueo nazi y la política de compra de arte patrocinada por el gobierno norteamericano tras la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, el interés que movía a unos y otros, burgueses y burócratas, “totalitarios” y “demócratas”, era la misma: acumular capital simbólico, status, prestigio social o nacional, incentivar el turismo cultural (que expande la tercerización del trabajo hasta hoy). En otras palabras, la posesión de una mercancía de alto valor de cambio, nulo valor de uso; inservible, pero decorativa.

Tras la revolución burguesa de 1789, el artista se vio arrojado al mercado, tal como el resto de los artesanos (en progresiva proletarización); ahora con una libertad que realizar, pero lanzado al reino de la mercancía, en el que sus antiguos clientes cautivos (reyes, nobles, monasterios, iglesias, palacios, salones) ahora son quienes ponen los precios. Porque la nueva mentalidad exigió un mercado del arte, que separó a los artistas de su obra, mitificó al “genio” y la “obra maestra”, elitizó el acceso y producción de arte, alejó progresivamente a la clase embrutecida en largas jornadas de trabajo de las discusiones en torno a él, alimentó las apariencias y se coronó como la más siniestra de las mercancías hasta nuestros días.

Simplificando, en este escenario al artista le quedaban dos caminos: convertirse en el actual artista de becas y subvenciones del poder, la caricatura del artista “crítico” y profesional o, en el marco de la relativa autonomía, independencia y originalidad del desarrollo artístico, llegar a la conclusión de que es hora de cambiar la vida, más allá de lo estrictamente estético e integrar sus investigaciones a la lucha del proletariado por la destrucción de la sociedad de clases, es decir, integrarse a la crítica unitaria de las condiciones de vida, transformar el mundo, cuestionando la propia significación de la actividad artística y la de los contemporáneos, y las condiciones de la vida, en general.

Y no es que creamos que los/as artistas son una lacra. Es un sistema que los/as controla de manera objetiva y subjetiva, mimándolos y disociándolos del conjunto social, el que los hace no llevar la crítica hasta la raíz. A pesar de eso, sabemos que la complacencia frívola y el éxito (Warhol, el trivial mercader por excelencia, como ícono), motivan la reproducción del modelo de vida y la integración y recuperación de los posibles “revoltosos” al engranaje. 

Las vanguardias históricas, especialmente el futurismo, dada y el surrealismo, fueron potentes gestos negadores de la triste historia garabateada más arriba, pero más triste resulta ver convertida hoy su lucha en una mercancía más, en decoración de museos, en vestigios de un asalto nunca perpetrado con éxito. ¿Qué pensaría el fantasma de Breton sobrevolando la galería Sotheby's en 2008, cuando se pagaron 3,2 millones de euros por nueve de sus manuscritos? Las vanguardias idearon y difundieron nuevos valores subversivos, pero fueron rápidamente trivializados por el poder dominante. La clave estuvo en lo mismo: esterilizar los descubrimientos al separarlos de la investigación global y de la crítica total. El mecanismo comercial y la especialización alejaron estos elementos del proletariado, evitando así la comprensión y utilización de estos gestos potencialmente revolucionarios por parte del movimiento obrero. Luego de esto, la mayoría de los artistas han optado por la primera de las opciones anteriormente enunciadas.

Las vanguardias nos dieron la posibilidad de negarlo todo y recomenzar. Hoy los artistas ni siquiera niegan, tan solo buscan y describen la miseria que encuentran o entregan elementos para una evasión colorida. Una crítica que se aísle del todo antagónico, que no entregue posibilidades, que hoy no pueden ser sino radicales, es reaccionaria. En el actual estado de descomposición del arte, nada mejor que enterrar el cadáver mil veces ultrajado: la crítica radical del mismo y del mundo como la mejor obra de arte, el comienzo de la obra de arte total. 

¿Qué podría parecernos más bello que la propagación e intensificación del incendio y el derrumbe de las condiciones actuales de sobrevivencia humana?

Texto aparecido en la publicación Comunismo Difuso 2&3

sábado, 15 de septiembre de 2012

Fronteras y límites mentales: Nación, Estado o Comunidad Humana


Fronteras y límites mentales: Nación, Estado o Comunidad Humana

El Estado, es decir, la organización de la división de los hombres entre gobernantes y súbditos, se ha apoyado siempre en la noción de territorio, que responde para los diferentes explotadores a la necesidad, a la vez, de fijar sus esclavos, sometidos, en un territorio determinado, y de marcar la distancia con los eventuales enemigos, haciéndoles saber que en tal zona, hombres, animales y plantas les pertenecen.

La idea nacional se apoya en los mitos engendrados por la sedentarización: mitos del país natal, del extranjero… mitos que limitan la visión del mundo, que la mutilan. El desarrollo de las relaciones mercantiles, determinando y además disolviendo las relaciones jerárquicas o comunitarias por las cuales se expresaban directamente la dependencia y/o cooperación entre los hombres, no ha cuestionado esta dependencia del territorio ya que la formación de los Estados nacionales, el mito de la patria, es el fruto directo del advenimiento del capitalismo. Recuperando a la vez los límites y las aspiraciones de las antiguas comunidades, el capitalismo valora no una comunidad real, sino la imagen de una comunidad que se manifiesta en el débil fetichismo de bandera y héroe nacional. El aumento de las relaciones impersonales entre los hombres se acompaña de la invención de una comunidad de destino enmascarando la división entre clases socialmente antagónicas, permitiendo una racionalización de la dominación del capitalismo, imponiendo a sus gestores, divididos por la competencia, una unidad correspondiente a los intereses superiores del Estado, guardián y gerente de la relación social general, protegiéndolo contra las influencias disolventes del mercado.

Si bien esta dominación capitalista se resguarda detrás de las fronteras, se apoya en un movimiento de mundialización de las relaciones mercantiles, sobre la tendencia imperialista de conquistar, unificar y, tan necesaria, de constituir mercados. La colonización, las guerras mundiales, el desarrollo de nuevos polos de acumulación, la constitución de nuevos estados nacionales, han sido etapas de este movimiento. En la época contemporánea, el intercambio uniformiza la vida a través del mundo y es el mismo tipo de alimentación, de urbanismo, enseñanza e información, lo que se encuentra por todos lados. El colorido local salvaguardado es un gancho comercial que participa en la generalización del intercambio. El nacionalismo, la xenofobia, por el contrario, se han desarrollado a medida que se degrada el conocimiento y enraizamiento del hombre en su entorno.

El comunismo es la ruptura con las viejas nociones de territorio, de patria, de nación, de Estado. Los problemas que deberá resolver serán mundiales y sólo podrán ser resueltos por una comunidad humana mundial que destruya totalmente las trabas nacionales e internacionales.

En ruptura con la “lógica del progreso”, la revolución comunista deberá asumir, sobre la base más amplia posible, la protección de la naturaleza y de aquellos que en ella viven. El comunismo no se instalará como el capitalismo por la imposición de una estructura social disgregando las comunidades tradicionales. Es seguro que las poblaciones implicadas y sus relaciones con el resto de la humanidad se transformarán, pero esta transformación no habrá de ser una destrucción de los hombres ni una negación de los valores comunitarios.

El comunismo introducirá una libertad desconocida hasta ahora: la de viajar por toda la superficie del planeta sin tenerse que justificar o presentar documentos, la de ir donde se quiera cuando se quiera y permanecer tanto tiempo como se quiera. Los hombres no estarán prisioneros detrás de las fronteras estatales, y de este modo se desvanecerán también las fronteras culturales y étnicas. La única colectividad en el comunismo será la comunidad humana, organizada sobre las bases igualitarias y comunitarias que tomarán, evidentemente, la forma de colectividades particulares, pero donde el hombre no tendrá la limitada visión actual dado que sabrá, de una parte, que las diferencias que puedan existir entre comunidades, no constituyen obstáculo a su contacto con el exterior dados los aspectos vitales de una misma humanidad, y, de otra, que puede a merced de sus necesidades y deseos incorporarse y participar con tal o cual comunidad sin que el origen de su nacimiento sea un obstáculo en su integración.

Escrito por La Insecurité Sociale. 1985.
Extraído del libro "HACIA LA COMUNIDAD HUMANA"
También en MetiendoRuido 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Nuevo número de publicación "Comunismo Difuso"

Comunismo Difuso 2&3 ya en las calles y en la web...
Descarga:
Comunismo Difuso 2&3
Comunismo Difuso 2&3 (páginas enfrentadas)

“¿Por qué hablamos de un Comunismo Difuso?

…La solidaridad, la cooperación, el apoyo mutuo y las relaciones igualitarias interpersonales en todas las esferas de la vida, se encuentran en la esencia de lo que históricamente ha sido denominado como comunismo. No son obra particular de ningún grupo determinado o de alguna iluminada mente filantrópica, sino que constituyen tendencias histórico-sociales en la especie humana con un robusto fundamento biológico. Es decir, el comunismo es inmanente a la humanidad desde sus orígenes, y durante gran parte de su historia ha sido prevaleciente. De lo anterior no se desprende, sin embargo, que siempre hayan imperado estas relaciones de cooperación dentro de las sociedades humanas. Con la irrupción de las clases sociales y el Estado y, por tanto, de la explotación y opresión de un grupo social a manos de otro, las formas comunistas (anti-autoritarias) de relacionarse se ven reducidas y sistemáticamente atacadas, pues se encuentran en franca contradicción con la existencia misma de una sociedad escindida en clases, fundada en la alienación humana respecto a su producción material y su conciencia. Especialmente, en el sistema clasista capitalista –que actualmente padecemos– la solidaridad y cooperación se ven fuertemente disminuidas por el enaltecimiento de la competencia y el individualismo egoísta, pues estos últimos son fundamentales para la continua acumulación de capital en manos de la burguesía, lo que a su vez repercute en una cada vez más intensa explotación de la fuerza de trabajo humana (del proletariado) y mayor destrucción del ambiente en el que transcurren nuestras vidas. A pesar de esta permanente represión directa y/o “invisible”, las clases explotadas y oprimidas, que siguen de forma velada conservando las relaciones comunistas en muchos momentos de su vida cotidiana, y que son las verdaderas constructoras de toda obra humana, se han levantado -en distintos lugares y momentos históricos- contra la imposición de estas condiciones alienantes: se han constituido en movimiento real que subvierte las condiciones existentes, aunque no han logrado, por distintas razones (que deben ser profundamente estudiadas y discutidas), hacer perdurables y/o extender sus triunfos. De todas formas, lo que nos demuestran estos alzamientos y procesos revolucionarios, es que el comunismo existe hoy, difuso, en potencia, dentro de la sociedad de clases. De ahí que hagamos mención a un “comunismo difuso”, en contra de aquella visión mecanicista que eleva al comunismo a la categoría de paraíso idílico, alejado históricamente de nuestras vidas. Nosotros lo entendemos como una posibilidad y necesidad real, hoy. Pero tampoco hacemos apología a su actual grado de atomización. Al contrario, lo reconocemos ahora, encarnado en proyectos parciales, pero comprendiendo que la única forma de extenderlo es reforzarlo y transformarlo en fuerza concreta y hegemónica, construirlo en acción conciente de las clases explotadas y oprimidas, en lucha directa contra el capital y toda forma social clasista”….